LA GRAN OPORTUNIDAD

Las lágrimas del Calderón han sido de alegría en la despedida de un Estadio que van a echar abajo porque los tiempos que corren no le permiten seguir en pie.  No hay otra razón que el negocio del fútbol en este siglo XXI para explicar lo que pesa una cuenta de pérdidas y ganancias. Hace 51 años ocurrió algo parecido con el Metropolitano. Era en blanco y negro y los motivos fueron los de su tiempo pero tampoco muy diferentes a los de ahora. La fiesta del Vicente Calderón en la despedida tal día como el 21 de mayo de 2017 es sin duda un recuerdo para toda la vida. Y para qué queremos más los melancólicos si quien marca los goles es Fernando Torres y en diez minutos. El 9 del Aleti tuvo que marcharse cuando el club se metió en la noche más oscura. De ella fue saliendo porque Luis Aragonés agarró al escudo como quien salva a un desesperado del borde un precipicio. Ni siquiera aquella gesta de sacar al equipo de Segunda División fue una recompensa para quien hasta entonces era el santo y seña del club. El doblete anterior de Antic fue un espejismo igual que el de Quique Sánchez Flores en 2010. Dos hechos aislados. Los últimos treinta años de la historia del Aleti,con los actuales propietarios, tenían más sombras que luces hasta que llegó Simeone. Su efecto ha sido salvador. El pasado 10 de mayo, bajo  la lluvia, Simeone saltó al césped con honor después de la eliminación en la Champions a manos otra vez del lado fácil de la vida. Fue su manera de presentar una hoja de servicios memorable. Sin duda la mejor de la historia. No hay discusión. Ahora ya sin el Calderón y mirando a un nuevo Estadio que no tiene caminos para llegar, la cuestión es si estos seis años de máximo nivel se van a mantener igual o alguien va a tomar la decisión de dejar de ser sólo un pequeño entre los grandes europeos. En esa encrucijada se ha puesto el club guiado por Simeone. Si el futuro de la entidad depende de decisiones empresariales de los dueños, que se resuelvan cuanto antes. Pero que esa espera de unos pocos,tres décadas después de su llegada, no desperdicie la oportunidad que se presenta. O lo hacen ya, permitan o no fichar en verano los de la FIFA, o las lágrimas vertidas con los goles de Torres el último día del Calderón serán el recuerdo de un tiempo pasado que fue mejor.

Nota al pie: Tiago entra en la leyenda del Aleti. Por lo menos en la mía lo está hace años.

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