LA DECADA DEL 14 (ABC 23-05-2021)

Otra vez el genio de la lámpara. Como hace siete años le pedimos un deseo: otra Liga en el último instante. Octavo titulo desde que mudó su 14 a la espalda por el traje negro, elegante, formal e inquietante, corriendo la banda, agitando los brazos para indicar el camino. Aunque en ocasiones parezca peronismo, lo del Cholo con los hinchas no es más que un pellizco de magia. Simeone suma su título número ocho desde que reapareciera entre nosotros en diciembre de 2011. Partido a partido (“soy un cabeza dura” dijo ayer, emocionado) no ha movido los pies de una idea que ahora utilizan consejeros-delegados, directivos, jefes de departamentos, escuelas de negocio, o deportistas de élite y por supuesto los de abajo. El Aleti gana su undécima Liga con las gradas vacías, para que no falte de nada y la leyenda escriba otra página para enmarcar. Como concluye Simeone en el año “diferente” la Liga tenía que para el Aleti. Quienes haya dudado del método Simeone a lo largo de esta Liga deben hacer propósito de la enmienda. Nadie es perfecto. 32 jornadas en el primer puesto. Aquí se viene a otra cosa. Un día como hoy, no merece la pena detenerse en las flaquezas de los que solo salen en auxilio del vencedor y exigen una perfección imposible. Se aprende el primer día: aquí se llora cuando se gana. Simeone nos ha regalado un tiempo feliz que incluye los viajes a Lisboa a Milán. Nunca se nos va a olvidar lo cerca que se estuvo, pero tampoco el camino por el que, gracias a Simeone, se llegó tan lejos. Más del 14, segunda Liga en siete años. Cuando alcancemos la cota España 2050 le contaremos a los más jóvenes como fue esta década del 14, incomparable, un mar de lágrimas. Disfruten de lo jugado, a pesar de la presión del duopolio Real Madrid-Barcelona. Simeone le quitado las pupas imaginarias con las que se hacían muchas risas a costa del infortunio de un juego de errores llamado fútbol. El Aleti ganó sin novedad, sufriendo, con un gol de Correa, “con la puntina”, otro baile en el balcón del área, un chotis en una baldosa, y otro de Suárez, pleno de vida, tras el desprecio del Barcelona a un jugador 10. Una carrera larga, con 34 años, aguanta la embestida de un defensa que le viene a toda prisa, levanta la cabeza para ver donde está el portero y pega abajo con la izquierda donde se guardan los sueños de cualquier aspirante. Suárez lloró al ganar, ya es más del Aleti que la bandera y ,por supuesto, del pelotón del 14.

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