LAS VERDES PRADERAS

Ni alcanza la memoria ni es necesario hacer el esfuerzo. Ha sido el primer partido de la temporada con horario de fútbol. Los demás son horarios de televisión.  A las cinco de la tarde huele a fútbol. El Vicente Calderón se ha llenado hasta la bandera como aquella tarde soleada contra el Albacete el año del doblete.  Casi diez mil niños han asistido a un partido sencillo pero estupendo.  La solvencia del Aleti de Simeone ha conseguido borrar las tardes de incertidumbre y malos augurios. En otro tiempo partidos con equipos del final de la tabla en las últimas jornadas sonaban a raros en el imaginario colectivo.  El Atlético de Madrid sabe lo que quiere. Y este año es la Copa del Rey. Se trata de llegar a tono y hacer frente al rival del lado fácil de la vida que a lo mejor está pensando en su décima. Nosotros buscamos la nuestra. Y en su casa. Miles de niños contarán mañana que han visto a su equipo ganar cinco a cero. Falcao no para y Diego Costa insiste. Koke se hincha a dar pases de gol. Cada día está mejor. El Cebolla y Raúl apuntan potencia. Y luego está el chico nuevo. Oliver toca y se ofrece. Y es preciso y a la vez elegante. Es un “Xavi”. Ojalá cuaje. Nos toca tener gente así.  A las cinco de la tarde el césped tiene un color de verdad sin necesidad de luz. Me ha recordado a los tardes de mi infancia en el Calderón.  Me empieza a pasar como a Garci cuando retrató a la clase media en Las Verdes Praderas. Me atacan los recuerdos . Será que ha pasado el tiempo  pero veo el mismo Calderón de hoy, el niño era yo,  cuando salía Bermejo, “la joyita”, a tocar la pelota con sutileza en el segundo tiempo. Y Robi metía el pie como lo hace Gabi mientras Luiz Pereira le hacía un quiebro al primero que pasara por delante de su defensa.

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