LA FIESTA DEL CHOLO

La afonia ha ahogado a la escritura desde la madrugada del sábado cuando los futbolistas del Aleti terminaron de hacer el corro de la patata en un Bernabéu casi a oscuras y lleno de confeti rojo y blanco. La mayoría de las lágrimas brotaron con el empate de Diego Costa. Se venía masticando el empate pero quien más quien menos rumiaba en su interior la otra posibilidad. El gol de Diego Costa rompió las gargantas para el resto del partido. Se iguala la final. Y el Aleti a base de mucho coraje y disciplina defensiva se puso al mismo nivel de un rival perplejo. De manera inesperada para ellos, enfrente había alguien más que de costumbre. Al final de los primeros noventa minutos sentimos en la grada el alivio porque el Atlético de Madrid había competido. Nuestro portero era un gigante. La defensa no se equivocaba ni siquiera lo justo y necesario. En el medio Mario funcionó como un “cinco” argentino. Luego una linea de cuatro con Arda jugando a saltimbanqui, Diego Costa centrado como nunca y los otros dos chicos de la cantera, Gabi y Koke, con el escudo hecho piel. Lo de Gabi merecerá un comentario aparte en su momento pero reitero que resulta enternecedor verle correr y más si es para rebañarle un balón a Cristiano Ronaldo quien después le dejó marcado el número que calza en la nariz. Queda Falcao. Los recortes y el pase de gol a Costa bastan para guardar en la memoria a un tipo cuya venta permitirá al Aleti seguir fuera del túnel y creciendo.  El corrillo de los futbolistas alrededor del Cholo antes de la prórroga fue el comienzo de la fiesta. Les dijo que él creía, Y fue suficiente. Todos siguieron igual más el refresco de los cambios. El portero fue más gigante todavía. Antes, Miranda hizo de Pantic porque Koke emuló a Geli. Vi la misma jugada que en la Romareda en 1996. Cuando llegó el segundo gol faltaban veinte minutos y hubo ratos de silencio en la grada del Fondo Norte inasequible al desaliento durante toda la final. ¿Era verdad lo que nos estaba pasando? La suerte se echa de menos cuando no se tiene. Y los que hablan de suerte, por los palos, han gozado siempre de su presencia. El fútbol es un juego en el que a veces el corazón gana. Pitó el arbitro y se acabó. Llega la décima Copa. Ha empezado la fiesta del Cholo.

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