LA MAYORÍA SILENCIOSA

En el fútbol como en todas partes hay brillos. Las estrellas se ven por encima del conjunto. Por muchas razones. En su mayoría suelen ser económicas aunque es evidente que el talento sin dinero tiene muy pocas posibilidades de sobresalir. En España los medios de comunicación hacen debates sobre quien es mejor si Messi o Cristiano Ronaldo. Debajo de ambas figuras hay un elenco más que notable de excelentes futbolistas que son los mejores del mundo en su puesto: Xavi, Iniesta o Casillas. Y a partir de ahí aparece una mayoría silenciosa que necesita de foco y confianza para tener algún tipo de relevancia. Los aficionados al fútbol siempre hemos valorado la figura del llamado “jugador de club”. Suelen ser tipos que consiguen jugar casi toda la temporada como titulares y que en algún momento de su carrera hasta consiguen debutar con la selección. En el Aleti de Simeone, y gracias al Cholo, hay más de uno. En primer lugar Koke  cuyo talento estaba escondido en alguna parte descubierta ahora por Simeone. A base de esfuerzo, entrega y confianza ha aparecido por la puerta grande. Los dos toques en los goles del Aleti ante el Valladolid le colocan en la antesala de esos “jugones” de tanto lustre. Y luego está Raúl García. Mi amigo Javier Redondo, abonado, politólogo y liberal, le ha defendido siempre y he decidido rendirme ante su insistencia.  Lleva siete temporadas y alguna de ellas las ha pasado en el exilio de los silbidos del Calderón. Ahora tiene la confianza del jefe Simeone y se ha ganado a la grada. Si por algo se reconoce hoy al Atlético de Madrid es por que compite siempre. Y Raúl García es un exponente fiel y cabal. Lo que ha conseguido Simeone no tiene nombre. Pero se lo encontraremos.

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