DE COSTA A COSTA

El horario de las doce es el mejor. Dirán los del lado fácil de la vida que nos recuerda a Segunda División pero hay algo más. A las doce de la mañana, o del mediodía y tal, jugaba el Atlético Madrileño con 30 mil en la grada del Calderón cuando me llevaba mi padre igual que hoy yo llevo a mi hijo . En ese equipo filial jugaba el hoy delegado de campo Pedro Pablo que ahora corre la banda por fuera para llevar el aviso del Cholo a los suplentes que calientan, y de qué manera, con el “profe” Ortega. A las doce de un domingo el estadio se llena. Y a las diez de la noche de un martes ni por recomendación. A la gente le gusta el horario porque, aunque “lorenzo” está en todo lo alto no abrasa y broncea. Y luego te vas a tomar la caña y a comer y todavía queda domingo. En el Bernabéu ponen a Plácido Domingo en la megafonía y eso pega por la noche. En el Calderón huele a puro y a verbena. Como pongan un puesto de chocolate con churros alguno se forra en una mañana. El partido contra el Celta ha empezado en Diego Costa y ha terminado en Diego Costa. El Aleti ha hecho un primer tiempo para ponerlo en un marco y llevártelo a casa.  Ha parado, mandado y templado. No ha habido respiro. Ni hueco. Ha sido una máquina de demolición hasta conseguir el objetivo. Podría haber sido un cuatro cero en cuarenta y cinco minutos pero el portero Yoel ha hecho su trabajo casi a la perfección. Le ha parado un penalti a Costa y me atrevo a discrepar con Simeone porque Villa tiene varias maneras de acertar y Costa los tira siempre igual. El brasileño, ojalá internacional español, ha terminado el asunto con un segundo gol hasta que llegó la hora de partido y el Celta se puso a jugar y Nolito, buen futbolista, a marcar. Villa se ha ido lesionado y Gabi ha visto las estrellas en un giro de rodilla. El último rato ha sido como los de toda la vida.  Con el miedo a un rebote metido en el cuerpo.

 

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NOTA A PIE DE PAGINA: Llega otro descanso a la Liga pero con casi una docena de internacionales metidos en sus fregados. Por mucho que confíe en los catorce principales, Simeone debe sacar del armario a Manquillo, Guilavogui, Alderweireld, Adrián, y demás de la plantilla en partidos de Liga y no en la Copa del Rey.

 

 

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Una respuesta a DE COSTA A COSTA

  1. Miguel Ángel Gozalo dijo:

    Una tradición que no se pierde en el Calderón, se juegue a las doce del mediodía (título original de la película de Fred Zinemann traducido aquí por “Sólo ante el peligro”), por la tarde o por la noche, cuando los alemanes llevan unas horas durmiendo (mientras fui corresponsal de ABC en Bonn nuestra familia tenía muy buena fama en el barrio –nos los contó una chica que limpiaba en varias casas– porque, decían, cenábamos muy temprano: la verdad era que, a la hora que ellos pensaban que cenábamos, en realidad ¡comíamos!; la cena la hacíamos con las cortinas corridas y a la luz de las velas, para que no se enteraran los vecinos), es mantener ese estadio como un lugar de entrenamiento cardiovascular. El aficionado atlético tiene que tener el corazón a prueba de bombas. ¡Mira que fallar un penalti el gran “pichichi” Costa, el hombre que nos lleva de Costa a Costa, como si fuera Luis del Olmo (se llamaba así su programa, ¿no?) y el justamente el jugador de moda y la futura alegría de la selección! ¡Mira que llegar a ese final agónico con Nolito suelto y a punto de que nos clavaran el empate! Pues todo eso, aunque no lo parezca, es bueno para nuestra salud. Somete al corazón a un estrés razonable: es como si nadáramos cincuenta largos en piscina corta. Pero como yo ya nado por mi cuenta, prefiero pasar los partidos tranquilito, fumando un puro, y con la alegría sosegada que mi padre, que en gloria esté, que me llevaba de la manita al Metropolitano, conoció pocas veces. Eso sí: en algo hemos cambiado. Los árbitros empiezan a tratarnos como a los grandes y esos minutos finales, en los que antes la fastidiábamos (póngase aquí la palabra adecuada, que yo no pongo porque me educaron los Maristas) inevitablemente, los pasamos sin males mayores. Angustiados, sí, pero sin recibir un gol, que es de lo que se trata. Por lo demás, comparto la euforia del célebre columnista de ABC Colmenarejo. El Atleti sabe a lo que juega, lo hizo muy bien casi todo el partido, pero tendrá que rotar un poco más a los jugadores, porque es mucha brega lo que les exigen Simeone y la Historia.

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