LOS GRITOS CONTRA COSTA

La decisión de Diego Costa de optar por su país de acogida en vez de por su país de origen ha generado toda una serie de insultos y calumnias tanto a este lado del océano como al otro. Ninguno de esos alaridos y destemplanzas han tenido acierto alguno. Lo peor viene de dentro como no podía de ser de otra manera siendo España un país acostumbrado a tirar piedras a todo aquel que asome la gaita por encima de la media. Como decía Marañon cuanto más alto se sube en España más te tiran. Diego Costa ha decidido ser justo con su trabajo y con el lugar de su trabajo. Y por supuesto agradecido. Pero los que gritan que Costa no es español además de faltar el respeto a un compatriota ignoran, como tantos otros en otras tantas facetas, la Constitución de 1978 y su marco legal. Costa es español de pleno derecho igual que aquellos que le niegan su derecho. Ha tomado una decisión personal que engrandece su figura. Costa es un bravo y es mucho más futbolista de lo que cualquiera, salvo quien le ficho, García Pitarch, podíamos pensar en un primer momento. Lo de Costa, además, es otra lección que nos deja el gurú del partido a partido. El tipo, Simeone, va camino de maestro y Costa de su profeta.

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