FRIO EN EL CUERPO

Un tipo con entrada de palco, es decir regalada, no ha tenido mejor ocurrencia al final del partido que lanzar una botella llena de agua escaleras abajo con el riesgo correspondiente para las cabezas de aquellos que se han vuelto a mirar con estupor hacia arriba para ver al individuo autor de semejante estupidez.  El asunto ha quedado en un poco de agua repartida entre varios abrigos pero demuestra que la frustración para algunos no es ni mucho menos un signo de madurez sino de la ya citada estupidez. Ha ocurrido cuando el árbitro ha pitado el final de un partido con sabor amargo porque al Aleti le han aplicado una medicina muy parecida a la propia sobre todo en el segundo tiempo. El Sevilla no ha tenido una sola ocasión salvo la del penalty. Ha sido el único agarrón que ha merecido la consideración de falta dentro del área en todo el partido.  Cinco minutos antes a Raúl García le han hecho la misma pero sin que el señor Hernández haya tenido a bien tomar una decisión similar. Al Aleti le ha faltado cerrar el partido y dedicarse a otra cosa distinta a la guerra de guerrillas en la que se ha convertido el encuentro. Es un punto y sirve para sumar el 51. Con los mismos puntos que el Barcelona y uno más que el Real Madrid pero con 400 millones menos. El Sevilla ha celebrado el punto como si fuera una victoria. El Aleti se ha metido entre dos los presupuestos de cien mil millones de pesetas y va a costar echarle de ese sitio.

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *