NUESTRO DAVY CROCKETT

Cuando mis compañeros de DeportesCOPE me preguntaron la semana pasada por cuál era mi pronóstico para la final del sábado 24 de mayo en Lisboa no les di uno en concreto sino una intuición resultado de la simple observación del paisaje general y particular con el que el Aleti llegaba a la cita.  Desde antes del final de la Liga estaba convencido de que el Aleti puntuaba en Barcelona y que con el Real Madrid no perdía en los noventa minutos que marca el reglamento salvo que vengan desde Holanda a demostrar que todavía se cuentan los segundos con la parsimonia de los relojes de arena. Mi pronóstico se basaba en el convencimiento de la imposibilidad de la tropa del Cholo de aguantar un prórroga frente a un equipo superior en lo técnico y con un fondo de armario en el banquillo equivalente al tamaño presupuestario de diez equipos de Primera División. Con lo que no contaba yo es “con la prórroga antes de la prórroga” para hacer mi vaticinio. Cuando vi el tablero con los cinco minutos sentado en la esquina del fondo norte del Estadio de la Luz eché un vistazo al panorama tras veinte minutos infernales de asedio y defensa. Sin Costa ni Arda desde el principio, con Juanfran apoyando sólo un pie, Luis Filipe en una camilla, Koke con las medias más caídas que las de Ruben Cano, Tiago pisando de puntillas por los calambres, Adrián ausente, Sosa extraviado y Villa sacando todo el oficio y la sabiduría de su curriculum. Tan sólo los tres centrales y el capitán Gabi, como si fuera Davy Crockett en el Alamo, se tenían de pie. Llevo viendo partidos de fútbol sentado en una grada desde que era pequeño y los cinco minutos no me salían por ninguna parte. Desde ayer entiendo por qué me quedaron para septiembre las Matemáticas en tercero de BUP. Lo mío no son las cuentas. Da igual si eran tres, cuatro o cinco. El empujón de adrenalina que el cartelón de los cinco minutos ofreció al rival se transformó en un toque de carga definitiva y sin prisioneros. Cualquier balón era una bala perdida capaz de perforar una defensa a esas alturas de papel. La entrada de Isco y Marcelo habían hecho del partido un combate desigual debido a las carencias de unos y las virtudes de los otros. Ojalá hubiera habido un segundo gol en esos cinco minutos y así el Presidente del Real Madrid se hubiera podido abrazar con más Presidentes del Gobierno para celebrarlo. Además nos hubiéramos ahorrado el martirio de una prórroga que con tanto cariño administró el colegiado holandés. Otra vez se ha quedado el Aleti con la media Copa de Europa entre las manos. Todavía ha sido más cruel y amargo que en el 74 debido a quien estaba enfrente. Durante una hora estuvimos estremecidos pensando en lo mejor.  Cuando el árbitro pito el final de los 90 “más lo que me parece en mi reloj de la Uefa” empezó a cumplirse el acertijo con el que respondí a los compañeros de DeportesCope. El Aleti, como yo me temía, había llegado al final de la temporada. Los treinta minutos siguientes estaban fuera de su alcance. Aguantaron los primeros quince para terminar deshilachados y descompuestos. Los veteranos de la grada, entre los que ya me voy encontrando, nos miramos en el descanso de la prórroga como si nos estuviéramos despidiendo para siempre. Como quien le recuerda al compañero de trinchera el honor de haber servido hombro con hombro. Sabíamos que nos iban a pasar por encima y que por mucho que nuestro Davy Crockett pidiera cabeza alta y juntar las líneas la misión estaba perdida.

 

 

 

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6 respuestas a NUESTRO DAVY CROCKETT

  1. Álvaro Fernández dijo:

    Si estoy agradecido al equipo y cuerpo técnico del Atlético por este año maravilloso no lo puedo estar menos del grafitero metropolitano. Gracias, doctor, por relatar cada jornada lo que sentíamos, y por consolarnos -como hoy- cuando no encuentro consuelo. Amigo, jefe, maestro… Ya queda un día menos para nuestra primera Champions

  2. Javier Sánchez Babe dijo:

    Querido Atleti

    Te escribo estas lineas desde las gradas blancas del estadio de la luz. Curiosa metafora porque en mi corazon se ha apagado la luz.

    Acaban de pitar el final del partido. Rodeado de blancos, donde he conseguido la entrada, me veo entre sus celebraciones de la decima. Partido tragico. Lo hemos tenido…hasta el ultimo minuto. Que dificil es nuestro destino. Cuanto dueles en todos lados. Que cara de tonto se me ha quedado! La segunda parte me ha envejecido mas de sesenta años. Con el 1-0 a nuestro favor los minutos se hacian años. Y en el ultimo puto minuto, en el ultimo, cuando me relamia en la gloria, me sacudió el terror del empate. La condena permanente que nos acompaña y la grandeza del fracaso.

    Y sin embargo, como diría Sabina, sin embargo…te quiero. Te quiero por tu capacidad de pelea. Te quiero por tu sufrimiento. Te quiero por tus colores. Te quiero por tu historia. Te quiero por la gallardia que demuestras ante la adversidad. Te quiero, sobretodo, por la afición.

    No hay que darle mas vueltas. Se acabó. Se terminó la ilusión. Los cobardes se meterían en sus caparazones, pero tu y yo Atleti, tu y yo, tenemos que levantarnos para seguir luchando. Otra vez a volver a empezar y a luchar. Por que la esencia de la vida está en la lucha, aunque sepamos que la muerte esté en el camino.

    Nos podrán matar, nos podrán ganar la copa, pero nunca nos quitaran nuestra ganas de volver a empezar, ni nuestra alegría por luchar. Siempre tuyo,

    Javier Sanchez Babe

  3. Diego Perez dijo:

    Hola Juan Pablo,
    Aunque lleve mucho tiempo sin verte te envio un muy fuerte abrazo.
    Sólo te puedo decir que, como madridista, grite con toda mi alma el gol de Sergio, pero que también me parece vomitiva una celebración como la de Cristiano, personaje que, a mi modo de ver, daña cada día más la imagen de una institución como el Real Madrid.
    Tambien te diré que lo que ha hecho el Cholo con este equipo, la actitud, ganas y resistencia que han demostrado tienen mi más profunda admiración, al igual que su afición, que en mi opinión es la mejor de España.
    Ojalá hubiera sido otro el rival ayer para ganarle de esa manera.
    Lo dicho, un muy fuerte abrazo desde Lima. Seguiré leyendote y reenviando tu blog a mis amigos atléticos.
    Diego

  4. Llourinho dijo:

    Esta claro que lo tuyo no son las matemáticas…
    De igual forma que tú, yo vaticiné que el Atlético nunca iba a ganar el partido porque el Real Madrid iba a marcar el gol del partido cuando les pareciera más conveniente (o dicho de otra manera cuando le saliera de los Coj****) , y da la casualidad que decidió marcarlo 2:30 min antes de que acabara el partido.
    Una final se va a jugarla meado, llorado y cagado…. está claro que a ti te quedaron tres cosas por hacer.antes de salir de Madrid

  5. Javi Redondo dijo:

    CONCLUSIONES TRAS LA BATALLA DEL ÁLAMO
    Han pasado los tres días preceptivos de duelo. Y qué duelo. Por fin agarro fuerzas para escribir.
    Este es el paisaje después de la batalla.
    1. No sé si este blog es producto también del efecto Simeone, pero ha completado una grandísima temporada. Su lectura formaba parte del ritual de cada domingo: mirar la clasificación, hacer cuentas, victoria y grafitero.
    2. He visto el partido 3 veces. El aleti no fue sólo mejor, fue descomunal, técnica y tácticamente. El primer tiempo fue primoroso y los 20 minutos de presión arriba en el segundo demostraron cuál es su seña de identidad. Discrepo de quien dice (D. Latorre) que el aleti no defendió como suele porque no ahogó al madrí. Lo hizo durante 65 minutos. La primera ocasión del madrí en el segundo tiempo es una falta directa, lejana, producto de un agarrón de Miranda a Di María. La jugada pilló a traspié al aleti porque el madrí sacó de banda más de 15 metros por delate de donde se produjo la salida del balón. Hasta Robinson clamó en canal+ varias veces por la irregularidad. Era el min 60, más o menos. El madrí jugaba con Ramos, Carvajal o Casillas sacando en largo la pelota. Que el madrí desborde en velocidad a partir del minuto 70 no quiere decir que el aleti defendiera mál. Respecto del ataque del aleti: llegó poco, eso es cierto, pero eso no anula el resto de las virtudes de su juego. Queda en la memoria el acoso y derribo al que fuimos sometidos en los últimos 20 minutos, pero no hemos de olvidar los 20 iniciales de la segunda mitad: Adrían, Sosa-Villa y Raúl. Fueron 3 ocasiones.
    3. El madrí se llevó la copa, pero el aleti salió vencedor. Estos héroes han dado una lección de humildad, de superación, de tenacidad, de fe y compromiso. El aleti es hoy el mejor equipo de Europa, aunque como subraya el grafitero, su temporada acabara en el minuto 90 de la final.
    4. El último grafiti del grafitero es, como la temporada del aleti, como la final de Lisboa; como el trabajo de Villa; como los goles de Costa o los pasos cortos y flirteos con la pelota de Arda; como la elegancia de Miranda, la profesionalidad de Tiago y Raúl, los pases de Koke, el escudo de Godín y… Gabi, todo lo que hace Gabi, un regalo de 2014. Este último grafiti lo tiene todo: el previo, el inter, el post, las sensaciones y la pena. Sí, supimos al descanso de la prórroga que nos iban a barrer, por eso la gente lloraba ahogada por tercera vez en la tarde noche. La primera fue con el gol de Godín, la segunda con el de Ramos; el tercer llanto, el más desconsolado y cruel fue ahí, en el min 1 del segundo tiempo de la prórroga. Nuestros héroes seguían en pie esperando al pelotón de fusilamiento con sus casacas limpias: la carita bien arriba. Los jugadores son profesionales, van y vienen, ganan o pierden. Pero este año no estoy orgulloso de mi equipo campeón. Estoy orgulloso de estos jugadores. Les hemos visto hacerse gigantes. “Nos iban a pasar por encima”. Sí, no lloramos porque lo hicieran, sino porque este final era injusto, tanto como digno. Volvemos al punto anterior: no nos llevamos la copa, perso salimos campeones. este equipo ha competido en cada palmo de césped, en cada minuto de cada partido.
    5. Tras el duelo, la retrospectiva: no tienen más que echar un vistazo a cada grafiti para relamerse con cada domingo que fue. Enhorabuena grafitero. Enhorabuena, campeones.
    6. No entendí el cartelón de 5 minutos ni entiendo ahora la voracidad periodística: por qué Marca dice hoy sobre la posible salida de Filipe que Tiago “le facilitará” la adaptación en Londres. ¿No debería decir le podría facilitar o le facilitaría?
    7. En la noche de Lisboa nos tragó la tierra. El fútbol fue cruel. Pero estoy seguro de que volveremos. Volveremos a comer juntos antes de una final, ojalá sea en Berlín, y no dirás eso de “Sólo espero que el fútbol no sea cruel”, porque sabremos que no lo será. Porque llegaremos un poquito más grandes. Todavía más.
    8. Hemos terminado agotados hasta los aficionados. Nos vendrá bien descansar. Qué tensión. Bendita tensión. Qué año 14!!! Es el centenario de la Gran Guerra, cuando cayeron los imperios.

  6. Antonio dijo:

    Reflexiones desde el fondo norte

    Francisco y Antonio son socios del Atleti desde los 6 años.
    Su hermana Mª Ángeles nunca ha tenido mayor interés en el fútbol. Pero a fuerza de oír hablar a sus hermanos y, sobre todo, de ver partidos del Atleti con su hijo Miguel, no puede evitar tener cierto sentimiento rojiblanco.

    Francisco y Antonio tuvieron la suerte de estar en Lisboa. El domingo, Mª Ángeles se interesó por su estado de ánimo a través de un whatsapp.

    Mª Ángeles: ¿Cómo estáis? ¿Llorasteis?
    Antonio: Sí, en el gol…
    Antonio: …de Godín.
    Antonio: En el Atleti, llorar de alegría. Se sabe.
    Mª Ángeles: Pues a mí me dieron ganas de llorar con el de Ramos.
    Antonio: Negativo. Nunca. Llorar, de alegría.

    A pesar de estas palabras, llevo tres días con ganas de llorar, sin poder sacarme de la cabeza el remate de Ramos, recordando los minutos previos y haciendo cábalas sobre los infinitos detalles que podrían haber conducido esos dos últimos minutos en otra dirección: si un poco antes no se le llega a quedar atrás ese balón a Adrián y se va para arriba como una flecha, si hubiese…, si no hubiese… Los ratos que se me va de la cabeza el gol de Ramos, se me aparece el control defectuoso de Tiago, la facilidad con la que Di María se va de un Juanfran cojo, la mala suerte en el rechace de Courtois que va a parar al peor sitio, el remate certero de Bale,…

    Escribiendo estas líneas, he recordado también el gol de Godín por primera vez. No la propia jugada del gol, que la he visto varias veces repetida y la tengo fresca, sino que he recordado cómo viví el gol desde lo más alto del fondo norte, las lágrimas de emoción y todo lo que vino después.

    Y lo que vino después es que fuimos campeones. Hemos leído estos días que el Atleti fue campeón durante 60 minutos y hoy me doy cuenta de que eso fue exactamente lo que pasó. Porque durante 60 minutos fuimos y nos sentimos los campeones de Europa. Nos sentimos campeones:
    – Cuando Godín marcó el 1-0. Quedaba un mundo. Pero hasta que se demostrase lo contrario, e iba a ser muy difícil que se demostrase, el campeón era rojiblanco.
    – Cuando llegamos al descanso con 1-0, eliminando definitivamente viejos fantasmas según los cuales era imposible que al Atleti de las últimas décadas le durase más de 5 minutos una ventaja contra el Madrid.
    – Cuando durante los 20 primeros minutos de la segunda parte el Atleti hizo todo un despliegue de fútbol y personalidad. Cuesta creer ahora, pero durante 20 minutos vimos una final de Copa de Europa contra el Madrid con relativa tranquilidad. El Atleti presionaba arriba, robaba rápidamente y se iba al ataque “derrochando coraje y corazón”. Bueno, derrochando coraje y corazón… y derrochando calidad para aburrir. Era cuestión de tiempo que cayese el segundo y comenzase la fiesta.
    – Y nos sentimos campeones cuando el equipo no pudo mantener el ritmo, se metió en la cueva y los artistas del pin-pan-pun empezaron con sus fuegos artificiales: tiros lejanos, rechaces, contrarrechaces y a ver si suena la flauta. Porque, que nadie se engañe, en eso consistió el supuesto asedio madridista que con tanto entusiasmo narran los cronistas. En esos momentos también nos sentimos campeones porque sabíamos que simplemente era el peaje que había que pagar para conseguir ganar la final. No habíamos sufrido en los 70 minutos previos y pretender ganar una final sin sobresaltos, contra un equipo que quintuplica tu presupuesto, sería demasiado pretencioso. Así que encaramos esos minutos finales con determinación, sintiéndonos campeones, sabiendo que este equipo es capaz de manejar estas situaciones. Y poniendo nuestro granito de arena desde la grada, transmitiendo nuestro apoyo y confianza al equipo (se cantaba en esos momentos el himno antiguo, que finaliza con el “alirón, alirón, el Atleti es campeón”, no como petulancia ni desprecio al rival, sino como demostración de fe ciega en nuestros jugadores).

    Hay quien piensa desde fuera que los seguidores del Atleti disfrutamos siendo sufridores, que en el fondo somos más felices con desenlaces como el del sábado, que nos dan pie a escribir sobre la mística y el sentimiento rojiblancos, que ganando títulos. Por supuesto, este pensamiento es una auténtica mamarrachada de alguien que no puede ni llegar a sospechar lo que significa ser del Atleti. Nada desearía más ningún atlético que ver al Atleti inscrito en los libros como campeón de Europa de 2014, con letras bien grandes.

    Lo que sí es cierto, que es algo muy distinto, es que por suerte los del Atleti no somos meros coleccionistas de ordinales. Sabemos lo que cuesta ganar las cosas y lo que cuesta, incluso, quedarse a tres metros de la meta. Y por eso, habrá veces en las que no salgamos campeones pero no por ello dejaremos de estar orgullosos de nuestro equipo, especialmente de este equipo encabezado por Simeone y Gabi. Y por ello no guardaremos esta final en el cajón del olvido, como habrían hecho nuestros vecinos a los que sólo les vale incrementar en uno el contador de las estadísticas, aunque sean estadísticas alimentadas con títulos ganados por jugadores que ni conocieron. Nosotros recordaremos siempre esta final. Seguro que la recordaremos con amargura, con mucha amargura. Pero la recordaremos también con orgullo, con mucho orgullo y con la cabeza bien alta. Porque siempre podremos decir que sí, que EL ATLETI FUE CAMPEÓN DE EUROPA EN 2014. No figura en los libros y fue solo durante 60 minutos. Pero durante esos 60 minutos vimos a un Atleti campeón aunque un destino cruel dictase que en la copa se grabase finalmente otro nombre.

    Y por supuesto, volveremos. Volveremos a ser campeones y, ojalá esta vez, también en los libros.

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