COMO PECES EN EL BARRO

En esta semana en la que a Simeone le ha caído lo que le corresponde y algo más debido a las ganas que tienen algunos de bajar al Aleti al suelo de su pasado, conviene dejar claro que el partido de hoy en Eibar no hubiera sido posible sin el fútbol que almacena debajo del gorro gris con el que hoy ha tapado su torturado cuero cabelludo. Desde diciembre de 2011, fecha de comienzo del mandato Simeone, ya no hay duda sobre la manera en la que el equipo afronta todos y cada uno de los partidos. En otro tiempo hubiéramos visto el partido contra el Eibar pendientes de un hilo.  Deseando que ningún rebote se fuera en una dirección incorrecta o que cualquier desgracia dejara los tres puntos en el zurrón del vecino.  El Aleti ha plantado los pies en el barro y en menos de media hora ha hecho tres goles adaptándose al terreno y olvidando cualquier dolor o quemadura sufrida en la eliminación de la Copa del Rey. Ha sido en un momento. Un gol de Griezmann y dos de Manjo. No ha sido coser y cantar. El traje gris horrible ya era marrón a los cinco minutos porque no hay concesiones. Se va a la presión arriba. Se salta con fuerza. Se va y se viene. Y da igual quien juegue.  Godín ha puesto el orden. Gámez y  Saúl han aprovechado muy bien el tiempo. En el segundo caso le hemos visto por fin en el medio centro y está claro que hay futbolista grande. Debe tener paciencia y saber que Tiago y Gabi no están como el año pasado porque el tiempo pasa.  Simeone ha hecho del Aleti un grupo profesional. Cani o Raúl Jiménez salen a cumplir y punto. Nadie pone mala cara porque ya la muestran otros cada vez que Aleti demuestra que la casualidad es cosa del azar y no del trabajo. Se ha quedado en casa Arda Turán. Otro acierto. El pasado miércoles estuvo a punto de organizar otro Lepanto sin saber que era derrota seguro también esta vez. Se ha juzado desaparecer del fútbol medio año.  Sus amigos y familiares no le han ayudado al celebrar su cumpleaños con una tarta adornada con una bota. Los niños y niñas del Aleti que hoy sábado han jugado sus partidos no se merecen ese ejemplo. Prefieren copiar su manera de esconder la pelota haciendo giros y amagues sin parar. Sus controles de ensueño fabricados con el buen gusto. La semana que viene hay que recibir a los del lado fácil de la vida. Otro momento memorable de una parte de la historia del Aleti que no debería acabarse nunca.

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