LA FE DE TORRES

Torres ha tenido fe. La fe de toda la vida. La que le mantuvo corriendo sin parar detrás de los melones con pinta de balones que le mandaban centrocampistas infames. (Fue el gran Dirceu el que distinguió entre el pase que le llegaba, melón, y el que devolvía, balón) Años y años corriendo sin mirar atrás pensando en que al final había premio. Siempre adelante y dejándose el alma en cada carrera incluso las que llevaban a ninguna parte. Cada temporada, cada partido, cada competición con la misma idea. Torres es el jugador más querido del Aleti desde su aparición una mañana soleada de Segunda División en el Calderón,  Frente al Villareal ha corrido y ha encontrado el destino buscado. Minuto 74, persigue un balón detrás del defensor de cierre. Se la lleva. Entra en el área. Quiebra a Asenjo que toca un poco pero hay un pelín de suerte, esa que faltó tantas veces, que le permite seguir. Ve, de reojo, que vienen dos. Está escorado a la izquierda. Hace un quiebro hacia fuera. Sienta a los rivales. Levanta la cabeza y para el tiempo. Toca y para dentro. La fe ha tenido premio. Y el gol de hoy es un acto de justicia para quien ha dejado casi todo por volver a correr con la misma fe y con el escudo hecho piel. Como siempre. El gol de Torres acerca a la Champions del año que viene. Por eso es de oro.

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