LOS GRITOS DEL CHOLO

Mira que empezó bien la tarde. Tuvo el detalle Simeone, no se le escapa una, de besar y abrazar a los viejos atléticos, tanto ellos como ellas, que acompañaron al once del Cholo en la salida.  Terminado el preámbulo empezó un partido de los de antes. Estadio lleno, campo helado, las bocas metidas debajo de las bufandas y mal ambiente por el final con Las Palmas en Copa. Desde luego que ha sido un partido a la antigua usanza. Malo de solemnidad. Sin fútbol ni nada que se le parezca. Un gol de Gaitán tras una excelente apertura de Koke a la banda encarrila el encuentro. Pero no hubo más. Sólo inseguridad ante un Betis que juega a nada pero que con Rubén Castro te hace un gol y punto. Al final, pidiendo la hora y con Giménez a estorbar en el último balón colgado. Pero en el Vicente Calderón han pasado dos cosas novedosas. Una que hay un sector del público que se ha creído que se puede ganar siempre. Y no es así. Esa película la dan en otros sitios. Y ya se sabe donde se pueden sacar las entradas. Koke está a medio gas. Como Saúl y Gabi. Porque el jueves toca el Eibar y el domingo en Bilbao. Y luego otra vez a Eibar y después a Vitoria. Y están solos los tres y dos de ellos a una amarilla de la sanción. Pitar a Koke es de nuevo rico. Y hoy ha ocurrido. Vale con no animar cuando lo ha pedido el Cholo. Estaba la noche como para pegar gritos. Todos los presentes teníamos la boca tapada por el frío y el miedo al empate. ¿Todos? Todos menos uno. Desde el minuto 20 del segundo tiempo, una vez visto que todo seguía igual de mal, sólo se escuchaban los gritos de Simeone. Para animar o corregir. Para, a la desesperada, frenar a Filipe que se iba de excursión dejando un rival a la espalda. Para echar la bronca a Griezmann y a Torres por no ir a la disputa de un balón llovido que ha sacado uno de los centrales del Betis en mitad del campo como si estuviera en un entrenamiento. Se ha pasado el segundo tiempo en un grito hasta perder la voz. Se le iba el partido y lo ha sujetado a voces. Se ha visto al futbolista entregado y corajudo que lleva dentro. A un tipo apasionado que ve el peligro en cualquier balón dividido o en una conducción por el medio  y con regates de Gaitán. Si por algo ha merecido la pena estar hoy en el Calderón ha sido por escuchar al Cholo dejarse las cuerdas vocales mirando de reojo al escudo del Aleti que tiene al lado del banquillo. El puñetero escudo que Luis no dejaba pisar a nadie de este planeta. El Aleti lo va a pasar mal este mes de enero. Pero que muy mal. Por eso cuanto antes, tres centrales y cinco en el centro del campo. Que se lo ponga Simeone por escrito a su tropa mientras recupera la voz. !Qué tío!

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