GRIEZMANN Y LOS NUEVOS RICOS

Confieso mi pasividad cuando el Metropolitano pitó de manera generalizada a Griezmann al ser sustituido por Simeone contra el Real Madrid. Supongo que fui cómplice con mi quietud de una injusticia. Fuimos todos muy desagradecidos como cuando repudiamos a Valeron el año del descenso. Debería haberme levantado a aplaudir porque lo que diga o deje decir este chico fuera del campo de juego me da francamente igual. Admito mi quietud y lo lamento. En el mercado de los 100 millones de euros, a Messi le acaban de poner ese precio multiplicado por 7, lo normal es dejarse querer si estás en la élite. Y el francés lo está y sin lugar a duda. El bajón de Griezmann ha coincidido con la ausencia de Koke que es quien cose el fútbol en el Aleti. La prueba la tenemos en la recuperación del juego contra la Roma en Champions y el Levante en Liga.  Con los dos juntos, un poco más atrás que el 9 de turno, todo va mucho mejor. ¿Qué ha pasado para que haya tenido que escuchar una pitada general el mejor jugador que tiene este Atlético de Madrid? Influye y mucho el cambio de Estadio donde hay sectores del público que van a todo menos al fútbol. No hay más que levantar la vista y ver como hay gente en constante movimiento por los pasillos de las gradas o en las galerías que rodean los anillos principales. En el Calderón no se movía nadie. Bien es cierto que la estrechez ayudaba pero se iba más al fútbol que ahora y menos a  merendar y pasar la tarde para luego contarlo. Cada uno es libre de ir como le parece a un espectáculo pero el ambiente en el Metropolitano es otro. El cambio ha traído un público que recela de casi todo salvo cuando va el marcador a favor. Nos hemos puesto estupendos, como nuevos ricos en la ópera, a criticar cualquier cosa tenga o no sentido. Hay un rumor de fondo en la grada que desde el descenso había desaparecido. El Aleti no puede ganar siempre aunque Simeone nos haya puesto unos cristales de aumento que engrandecen la figura. Griezmann es uno de los mejores de la era Simeone, tal vez el número uno. Un detalle suyo vale una entrada. Fue una pitada al talento. Y eso no va con nosotros que hemos optado por no seguir a los del lado fácil de la vida. Habíamos quedado que por eso éramos del Aleti.

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