DEFENDER ES GANAR

 

Messi fue mejor que el Aleti, pero eso no basta. El ejercicio de supervivencia del equipo del Cholo Simeone ensancha la leyenda del equipo que nunca se rinde. Correa estuvo cojeando buena parte del partido pero su gol casi al final demuestra que la fe mueve montañas incluso en el desierto. El Aleti estaba seco, sin una gota de balón que llevarse al gaznate después de la tormenta de buen fútbol desatada por la rabia y profesionalidad del mejor jugador del mundo. Messi estaba ganado el partido él solito. Se tomó el partido muy en serio. Se peleó con Joao Félix antes del descanso como si fuera Luis Suárez. El segundo tiempo merece guardarse para mucho tiempo. El primer balón que toca Koke es gol después de un pase de Correa que como dice Simeone aparece por el área como su fuera un conejo. El Barcelona, perdón, Messi cogió la pelota y se organizó el vendaval. Dos goles validos y dos anulados con Oblak defendiendo el fuerte como si estuviera solo. Con el partido perdido, con Koke fuera otra vez por lesión, se apareció el espíritu que el Cholo le ha metido a esta gente en la cabeza. No se rinden porque han resistido. Defiende porque creen en lo que hacen y cuando dan un paso al frente se llevan por delante a quien se ponga. Con el empate a 2, el de VAR se puso a mirar a La Meca para no pitar una mano clara de Piqué. Lejos de amarrar el empate esperando al final, la tropa del Cholo se fue para delante como si estuvieran jugando la vida. Y ese es el Aleti de Madrid de siempre. El de Luis, Torres y toda la lista de ilustres que llora cuando gana y aprieta los dientes cuando pierde. El gol de Correa fue el premio a la fe de quien sigue caminando en mitad del desierto con la esperanza de encontrar una sombra. El Aleti defiende tanto que desespera pero después de casi diez años con Simeone conviene tener ya de una vez aprendida la lección. Defender es un arte, resistir una categoría y sobrevivir todo un premio. Messi fue el mejor del partido pero enfrente tenía al Aleti de Madrid. El domingo contra el vecino, veremos. Ojalá sea como aquella noche de agosto en Nueva York. Nunca dejen de creer. El Aleti de Simeone es grande.

(publicado en ABC 9-01-2020)

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